Planean en Miami ruta humanitaria para afrontar otro "periodo especial" en Cuba

El presidente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, advirtió que la crisis que vive Cuba es producto de que ya habría comenzado una etapa de escasez similar a la de los años 90.

Ramón Saúl Sánchez, presidente de la organización Movimiento Democracia del exilio cubano en Miami. EFE/GIORGIO VIERA

Ramón Saúl Sánchez, presidente de la organización Movimiento Democracia del exilio cubano en Miami. EFE/GIORGIO VIERA


DIARIO LAS AMERICAS - Dentro y fuera de Cuba comienzan a escucharse voces de alerta, cada vez más fuertes, sobre la posibilidad de un nuevo “periodo especial”, eufemismo con el que Fidel Castro identificó la severa crisis económica enfrentada por la población cubana a finales de los 80.

La escasez actual es muy semejante a la etapa de penurias que padeció el mismo pueblo cubano, hasta los primeros años de la década del 90 del siglo pasado, cuando, tras el derribo del muro de Berlín y la desaparición del socialismo en Europa del Este, la “chequera rusa” dejó de enviar ayuda económica al régimen castrista.

Ante esa eventualidad, el presidente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, anunció que su organización está dando los “primeros pasos” para implementar una “ruta humanitaria” directa, que permitiría llevar donaciones a la isla “sin la intermediación de la dictadura”, bajo la premisa de que “los esbirros del régimen todo se lo roban o lo venden a las propias víctimas”.

Sánchez aclaró que el plan “todavía es una posibilidad” que requiere de un “mayor análisis” teniendo en cuenta “algunas restricciones”. Por ejemplo, citó el decreto 6867 de Estados Unidos que establece una “zona de seguridad” de tres millas alrededor de la península de la Florida, que no puede ser sobrepasada por embarcaciones con la “intención” de entrar en aguas territoriales de Cuba.

El opositor cubano sostuvo que la nueva iniciativa de su movimiento se sustenta en el hecho de que un segundo “periodo especial” ya estaría “prácticamente comenzado en Cuba”, pero el régimen castrista se “niega a aceptarlo”, aun cuando los “síntomas” demuestran que hay una “profunda crisis golpeando a la comunidad de la isla”.

“Vemos que no hay pan, no hay harina, no hay aceite. En los años 90 el régimen tenía el respaldo de la Unión Soviética; ahora las ayudas de Venezuela están casi agotadas por su propia crisis interna y sabemos que Rusia no está dispuesto a meterse la mano al bolsillo en esta ocasión”, advirtió Sánchez.

El “período especial” ha sido la más grave crisis económica vivida por los cubanos con apagones de 16 horas diarias, fábricas paralizadas, resurgimiento de la prostitución y, entre otros factores, un Producto Interno Bruto (PIB) que cayó un 38% después de que la isla dejó de recibir barcos soviéticos cargados de petróleo, medicinas, materias primas, cereales y leche en polvo, además de piezas industriales.

Para Sánchez, el régimen castrista no tendría las “herramientas” para enfrentar otro periodo similar. “Por eso queremos crear esa ruta humanitaria para entregar donaciones directamente al pueblo cubano, aunque sabemos de antemano que la dictadura se va a oponer”, anticipó.

Acotó: “No hay que ser adivino para saber que el régimen dirá que no quiere nada del exilio, pero queremos que quede en evidencia que [los cubanos en] el destierro quieren ayudar al pueblo, que el destierro no mata de hambre al pueblo y que el régimen sí lo hace desde hace 60 años que llegó al poder”.

El activista aseguró que “como van las cosas en Cuba, cada día será peor” y añadió que “el régimen está más desacreditado que nunca por su rol en Venezuela y Nicaragua, si [es que] quisiera ‘enamorar’ a la comunidad internacional en busca de respaldo”.

Dijo también que a pesar de que todavía no se ha hecho el anuncio oficial de la “ruta humanitaria”, el Movimiento Democracia “ya consiguió un barco grande de un cubano de buen corazón que está dispuesto a facilitarlo para una nueva flotilla”. No obstante, –señaló– “aún nos faltan más barcos”.

En tal sentido, Sánchez hizo un llamado para que “cualquier persona que quiera participar con su embarcación nos llame al número telefónico 305-7850669”, al tiempo que advirtió que toda ayuda humanitaria disponible sea mantenida a “buen recaudo” hasta que inicie el plan. “Lo básico que pediremos cuando llegue el momento serán carpas y comida enlatada”, precisó.

A los malos augurios se suma un informe de The Havana Consulting Group, firma con sede en Miami, que indica que la crisis económica que atraviesa Cuba se “agudizará” gradualmente y, “si no se inserta en un sistema de mercado”, la isla podría caer en un nuevo “período especial”.

El “gran escollo”

Además de la esperada negativa del régimen castrista a permitir el arribo de ayuda desde el exterior, Sánchez enfatizó sobre la necesidad de “derogar o enmendar” el decreto 6867 de 1996, promulgado por el entonces presidente Bill Clinton, como medida para “ayudar al pueblo cubano frente a esta nueva necesidad”.

El opositor aseveró que “esa norma ha sido usada selectivamente durante 23 años por el Cuerpo de Guardacostas de EEUU contra las flotillas del Movimiento Democracia para impedir nuestro derecho, bajo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de libre manifestación en aguas cubanas y de entrar a nuestro territorio por mar”.

Cada vez que salimos en una flotilla, los guardacostas de Estados Unidos navegan con nosotros, no precisamente para escoltarnos, sino para ver si ingresamos a menos de 12 millas de tierras cubanas, y si lo hacemos, confiscan nuestros barcos”, afirmó.

Este decreto ha sido renovado anualmente desde la Administración de Bill Clinton hasta la actual del presidente Donald Trump.


Articulo publicado originalmente por DIARIO LAS AMERICAS.