"Ni muerto quiero virar a Cuba", dice varado en Costa Rica

Un joven de La Habana ha intentado 17 veces atravesar sin éxito Nicaragua, país que bloqueó sus fronteras desde noviembre de 2015, por su complicidad con el régimen de Castro

Yoednis De Armas en el refugio de La Cruz. (JOSUÉ BRAVO)

Yoednis De Armas en el refugio de La Cruz. (JOSUÉ BRAVO)


(DIARIO LAS AMERICAS). - LA CRUZ, COSTA RICA - Es cierto, la mayoría o todos los cubanos varados temporalmente en el sur de Centroamérica han logrado atravesar Nicaragua. Cabe recordar que este país les bloqueó el paso desde noviembre de 2015, en su afán de congraciarse con el régimen cubano de los Castro y con el gobierno de Estados Unidos, simulando ser un muro de contención contra la migración ilegal.

No obstante, la travesía por este empobrecido país centroamericano no es sencilla. Así lo explica Yoednis De Armas, un joven cubano originario de La Habana que ha intentado 17 veces atravesar sin éxito el país gobernado por el régimen de Daniel Ortega.

“Todo el que está aquí ha tratado de brincar Nicaragua, gracias a los coyotes, todo mundo está en México, sino fuera por ellos no se pasa a ningún lado”, dice De Armas mientras termina una partida de dominó y se viste con un traje de Santa Claus en un centro comercial en ese cantón fronterizo.

“En la selva de Nicaragua (delincuentes) violan a los hombres, intentar irse sin coyotes por la selva de Nicaragua es culo cogido. Eso duele y mucho han tenido que regresarte a Cuba por eso. Te quitan la plata pero a las mujeres no las tocan”, añade.

Este habanero que a veces vocifera cuando habla, recuerda que hace semanas intentó con ayuda de coyotes llegar a Honduras. No obstante, a pocos kilómetros de llegar a El Guasaule, frontera nicaragüense con ese país, fue capturado por las autoridades y devuelto a Costa Rica.

“Estuve a 15 minutos de llegar a Honduras, pero me agarraron y vuelta para atrás. He intentado cruzar 17 veces Nicaragua y no he podido. Algunas veces me tiro la frontera (de Peñas Blancas) pero hay nomás me capturan y otra vez de regreso”, lamenta.

La historia de Yoednis es como la de miles que han abandonado la isla en busca de libertad y mejor economía. El joven es técnico medio en agronomía y trabajaba como cuentapropista en La Habana.

Ahorró dinero, unos 4.000 dólares, y con ello partió primero de su país a Guyana. Luego cruzó a Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá y llegó a Costa Rica. Mencionar la travesía parece fácil, pero en cada país hay dificultades. Muchas veces se la pasó a pan y agua, para ahorrar dinero.

“Entrar a Costa Rica fue un poco difícil porque la policía en Paso Canoas (frontera con Panamá) no deja pasar. Fui inventando, pagué un taxi hasta Golfito (ciudad del sur costarricense) y de Golfito para acá (La Cruz). Pero me doy cuenta de que Costa Rica es el país que mejor nos trata, no molestan las autoridades y a pesar que tenemos incertidumbre estamos un poco mejor que los cubanos que están en otros países”, añadió De Armas.

Nicaragua devuelve a los migrantes cubanos sin ningún protocolo. Lo hace por potreros o montañas aledañas a Peñas Blancas y no mediante la vía oficial fronteriza, como suele suceder en este tipo de problema humanitario. Así que los cubanos se exponen a violación de sus derechos, según autoridades del cantón de La Cruz.

De Armas comparte techo en el mismo centro comercial que ha servido de refugio para más de 2.000 cubanos desde finales de 2015, cuando Nicaragua les bloqueó el paso. Ahí un grupo de unos 15 migrantes de la isla viven en mejores condiciones que en un albergue.

Techo seguro, servicios higiénicos, cama, sábanas, ropa, una cocina de restaurante, servicio de agua, energía y hasta internet. Los varones matan el tiempo jugando dominó, aunque al cabo de dos horas la rutina aburre, navegar por internet a través del celular es un escaparate y además les sirve para actualizar información de ruta con sus contactos. Las mujeres ayudan en labores de cocina, preparan los alimentos crudos que da la parroquia y alguna institución caritativa.

Como Estados Unidos revocó la política pies secos/ pies mojados que les beneficia, nadie tiene claridad sobre su futuro. Todos quieren continuar por la vía irregular hacia Norteamérica pero el dinero escasea. Solo por cruzarlos por territorio nicaragüense un traficante de persona puede cobrar hasta 900 dólares por personas.

A pesar de lo oneroso, los cubanos son conscientes de que sin ellos no podrían continuar, así que los coyotes se han convertido en sus salvadores o en el menor de los casos, en un mal necesario.

“Ni muerto queremos virar a Cuba, esperemos morirnos en el camino. Para atrás ni muerto, vamos intenta ir a Estados Unidos. Unos están en México, todo mundo está más orgulloso de estar en Laredo, México, que estar en Cuba, Trump no tiene la culpa, fue Obama, ese tipo no sabe lo que ha hecho con tanto cubano regado en todos esos países. Hay más de 10,000 cubanos en todos estos países, excepto Nicaragua”, asegura De Armas.