Los nuevos emprendedores cubanos, cautelosos ante las sanciones de Trump

Restringir severamente los viajes a la isla y limitar a 1.000 dólares por trimestre las remesas a familiares son algunas medidas anunciadas por la Administración de Donald Trump que podrían impactar en los cuentapropistas

Estos emprendedores, cuya mayoría se enfoca en el turismo, contribuyen decisivamente a mantener con vida las finanzas de un país que arrastra el fantasma del "período especial".EFE

Estos emprendedores, cuya mayoría se enfoca en el turismo, contribuyen decisivamente a mantener con vida las finanzas de un país que arrastra el fantasma del "período especial".EFE


DIARIO LAS AMERICAS - Las nuevas restricciones anunciadas por Estados Unidos han comenzado a sembrar el miedo en Cuba, especialmente entre los nuevos emprendedores, a quienes podrían cortar las alas en un momento en que la economía del país se tambalea.

Restringir severamente los viajes a Cuba, limitar a 1.000 dólares por trimestre las remesas a familiares en la isla y autorizar demandas a empresas extranjeras que operan en propiedades nacionalizadas tras la revolución de 1959 son las tres medidas anunciadas por la Administración de Donald Trump que busca noquear al régimen de la isla.

A juicio de Collin Laverty, experto en relaciones Cuba-EEUU y presidente de Cuba Educational Travel, empresa dedicada a los intercambios académicos, culturales y sociales entre ambos países, las sanciones anunciadas la semana pasada por el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, han generado "miedo y confusión" entre los cubanos.

Sin evidencias reales del alcance de su aplicación, las medidas de Trump ya generan debates en la isla, sobre todo la prohibición total de las doce categorías de viaje aprobadas durante la Administración de Barack Obama para facilitar el acercamiento bilateral y que tendrían un impacto directo en el turismo.

"La primera sensación es siempre asustarte", reconoce Javier (prefiere usar este nombre ficticio), un cubano que regenta dos apartamentos turísticos en La Habana y que sabe que el 80% de sus reservas proceden visitantes de EEUU.

Aunque la ley estadounidense prohíbe hacer turismo en Cuba, en estos momentos es bastante fácil rellenar un formulario y adscribirse a una de las citadas categorías, desde actividades educativas o religiosas hasta la más popular: "apoyo al pueblo cubano".

Si Trump elimina algunas de esas opciones, una medida que podría concretarse en los próximos meses y que no afectaría a las visitas por motivos familiares, le llegada de ciudadanos estadounidenses a la isla se vería reducida notablemente.

Entre los casi cinco millones de extranjeros que visitaron Cuba el año pasado se cuentan más de 600.000 turistas de EEUU, la mayoría a bordo de cruceros que atracan a las puertas del histórico barrio de La Habana Vieja.

"El turismo que más se mueve en esta zona es el estadounidense. Al restringirse los viajes creo que nos va a afectar directamente", explica a Efe el empresario José Luis Aquiles, quien dice que podría perder entre el 10 y el 20% de la clientela de su restaurante.

Aún más oscuro se presenta el panorama para las numerosas tiendas de artesanía y recuerdos de La Habana Vieja, como la regentada por Yanet, ya que más de la mitad de sus clientes proceden del país norteamericano.

"A los que más vendemos es a los turistas que vienen de cruceros. Si baja el turismo se deteriora la economía y los negocios se estancan, van a bancarrota, porque el turismo es lo que mantiene esto", lamenta.

Las sanciones impuestas por el Gobierno de Trump al régimen de La Habana buscan impedir que el dinero de los estadounidenses llegue a las arcas de las empresas militares cubanas, a los servicios de inteligencia o a sus dependencias.

EEUU justifica sus sanciones en las reiteradas denuncias de violación de los derechos humanos en la isla y el papel de la isla como sostén del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, algo sobre lo que el presidente de Cuba Educational Travel advierte que "de nuevo van a ser los cubanos de a pie y los cuentapropistas quienes van a sufrir" los efectos directos de las medidas.

De los 4,5 millones de trabajadores que componen la fuerza laboral de Cuba, 1,4 millones pertenecen al sector privado y más de medio millón son "cuentapropistas" o trabajadores autónomos como Javier, José Luis y Yanet, algo impensable hace poco más de una década en un país que tradcionalmente ha estado negado al florecimiento del emprendimiento privado.

Estos emprendedores, la mayoría enfocados en negocios que se vinculan al turismo, oxigenan las finanzas de la isla en momentos en los que resurge el fantasma del "período especial", la severa crisis que vivió la nación caribeña cuando el colapso de la Unión Soviética en 1991 y el endurecimiento del embargo estadounidense en 1992 la dejaron en bancarrota.

No son pocos los que hablan en La Habana de la llegada de un nuevo "período especial" ante el recrudecimiento de las medidas de la Administración de Trump que echan por tierra la apertura conquistada en tiempos de Obama, la incertidumbre con el envío de petróleo venezolano subvencionado y el incremento de la escasez de alimentos y medicinas frente a la incapacidad del régimen de respaldar muchos de sus compromisos comerciales.

Aunque la situación no invita al optimismo, entre los cubanos siempre abunda el afán por reinventarse para sobrevivir. De esa manera Yanet dice que buscará comercializar souvenirs más atractivos para el incipiente turismo asiático mientras José Luis asegura que redoblará sus esfuerzos en las redes sociales para publicitar mucho más su restaurante.

En ese mismo camino responde Javier, que de trabajar exclusivamente con Airbnb, recurrirá a partir de ahora a otras plataformas más focalizadas en captar huéspedes europeos o canadienses.

Entre eso y la esperanza de que el régimen de la isla termine de establecer las variantes que les permitan desarrollarse como empresarios sin tener que recurrir al mercado subterráneo y con la esperanza de que Trump no sea reelecto, los cubanos de la isla se reinventan en un nuevo escenario que, para ellos, es más de supervivencia que de esperanza.


Articulo publicado originalmente por DIARIO LAS AMERICAS con información de EFE.