Denuncian que al menos un cubano muere a diario en su intento por llegar a EEUU

El abogado de inmigración Willy Allen afirmó que las posibilidades del cubano para arribar a los EEUU cada día son más complejas tras la derogación de la política "pies secos, pies mojados"

En embarcaciones improvisadas, hechas de materiales de desecho, emigrantes cubanos huyen de la isla poniendo en riesgo inminente sus vidas. EFE

En embarcaciones improvisadas, hechas de materiales de desecho, emigrantes cubanos huyen de la isla poniendo en riesgo inminente sus vidas. EFE


DIARIO LAS AMERICAS - La migración cubana a lo largo y ‘eterno’ de una dictadura de seis décadas ha aportado miles de muertos que no reportan los medios de comunicación “oficialistas” en Cuba, porque si lo hicieran —nadie lo pone en duda— sus periodistas militantes perderían el empleo, y quedarían condenados al ostracismo y la exclusión.

El mayor número de fallecidos entre quienes optan por salir del país por sus medios, yace en el fondo del estrecho de la Florida. Se trata de cubanos que recurrieron a la forma más tradicional de huir de la miseria y el hambre mediante la construcción de precarias embarcaciones de madera, plástico o de cualquier otro material capaz de soportar las poderosas corrientes en ese mar que se interpone entre la población de la isla, secuestrada en su propio país, y los cubanos exiliados radicados en Estados Unidos, meta a la que muchos no pueden llegar.

La derogación de la política estadounidense de “pies secos, pies mojados” en enero de 2017, pocos días antes de que el expresidente Barack Obama dejara la Casa Blanca, hizo desistir a muchos cubanos de la posibilidad de escapar del régimen que los oprime, a través del mar. Aunque también se hacía en el pasado, en tiempos recientes es más frecuente que los cubanos hastiados de las penurias del castrismo se lancen a la peligrosa travesía de llegar a Estados Unidos por otros medios que también ponen en riesgo sus vidas.

El abogado de inmigración Willy Allen puso el dedo en la llaga sobre este fenómeno migratorio en ascenso y dijo que —según cifras extraoficiales porque no existen estadísticas de ningún país o gobierno— al menos un cubano muere a diario en su intento por alcanzar la frontera entre México y Estados Unidos, luego de recorrer varias naciones de Sur y Centroamérica, en dependencia de dónde haya iniciado su periplo.

Ese cubano oprimido muere —señaló con evidente dolor en sus palabras— y nadie sabe quién era, de dónde provenía, si iba solo o acompañado, y advirtió que algunos de los cuerpos quedan tendidos en selvas o montañas expuestos a ser devorados por fieras salvajes. “Esto es algo triste, realmente muy triste”, afirmó con voz entrecortada.

Mayores dificultades

Es evidente que el panorama para el cubano que migra en estos tiempos es más complejo, de acuerdo con el criterio de Allen. “Cada cubano que llega a la frontera debe ‘jugársela’ a la discreción de los oficiales de inmigración, que no miran de dónde es la persona, si es cubano o venezolano, o de cualquier otra parte”, indicó.

Con “pies secos, pies mojados”, una directiva promulgada por el expresidente Bill Clinton, en 1995, los cubanos que arribaban a límites entre Estados Unidos y México, o que tocaban tierra en costas estadounidenses, recibían de inmediato un “parole” que les permitía iniciar el camino hacia la legalidad migratoria en este país.

“Hoy algunos cubanos, si pasan la entrevista de ‘miedo creíble’, tienen la oportunidad de salir bajo fianza o bajo ‘parole’. A aquellos que les dan ese ‘parole’, salen bien y al año y un día pueden legalizarle mediante la Ley de Ajuste Cubano. Los que salen bajo fianza o bajo reconocimiento, o por una combinación de fianza y reconocimiento, no tienen un ‘parole’ y no van a poder legalizarse mediante el Ajuste Cubano, y tienen que pelear un asilo en corte”, dilucidó el abogado.

Y anotó: “Si ganan el caso en corte [los cubanos], se pueden legalizar más tarde por la Ley de Ajuste, pero si pierden pueden ser devueltos a la isla mediante un acuerdo con Cuba, que puede recibir a todas las personas de ese país que entren ilegales a EEUU desde el 2017”.

Otro aspecto que afecta al cubano y a personas de otras procedencias es la “presión” que —acorde con el letrado— está ejerciendo el Gobierno de Donald Trump en contra de algunos países centroamericanos para “exigirles que pidan un asilo político a los migrantes que crucen esos territorios” y no un “simple permiso de tránsito”, como sucede actualmente.

A todo ese “enjambre legal” y de acuerdos, todavía sujetos a negociaciones, se suman los “enormes riesgos” que deben afrontar quienes tienen que dar la cara a las vicisitudes propias de lugares inhóspitos como el Tapón del Darién, en la zona limítrofe que comparten Colombia y Panamá.

En el “paso de la muerte”, como llaman los emigrantes a esa área peligrosa del continente, la crecida súbita de un río a finales de abril pasado causó la muerte de por lo menos una docena de cubanos, mientras que otro número considerable logró ponerse a salvo en medio de grandes dificultades, según reportes de prensa.

Agregó el letrado que los puntos de partida más comunes de cubanos que intentan ganar la frontera sur de Estados Unidos son Chile, Ecuador y Colombia, en lo que respecta a Suramérica, al tiempo que otro tanto acomete la misma travesía desde Nicaragua o México, país que ha entregado un significativo número de visas a solicitantes de la isla.

Responsabilidad compartida

Allen, uno de los abogados de inmigración más reconocidos en el sur de la Florida, cree que “cada cubano es un mundo” y mientras las condiciones de vida no cambien en esa nación caribeña, por acción u omisión del sistema de gobierno imperante, el isleño continuará buscando las “formas más extrañas” de irse por razones de supervivencia.

Sin embargo, el letrado tiene certeza de que las facilidades en el trámite de visas que hoy ofrecen países como Nicaragua y Panamá, por solo citar dos ejemplos, derivan en que más cubanos salgan de la isla y se integren a las caravanas o pequeños grupos de migrantes de distintas nacionalidades que recorren una buena parte del continente en la ruta hacia Estados Unidos.

“En el caso de Nicaragua, en estos días podemos ver enormes filas de personas en La Habana que quieren solicitar una visa que solo les cuesta 50 dólares, y lo que puede a pasar es que muchos de ellos van a iniciar su tránsito hacia el norte desde ese país”, opinó.

Recordó que también Panamá, en tiempos recientes, incrementó la expedición de visas que son aprovechadas por cubanos “que son capaces hacer cualquier cosa a su alcance para marchar rumbo al norte”.

Se estima que entre 2013 y 2017 alrededor de 800.000 cubanos emigraron de su país, la gran mayoría en procura de un mejor porvenir.


Articulo escrito por Daniel Castropé y publicado originalmente por DIARIO LAS AMERICAS