Homenaje al Padre Miguel Ángel Loredo en el Salón Varela de la Ermita de la Caridad.

Padre Miguel Ángel Loredo

Padre Miguel Ángel Loredo


El 10 de diciembre de 2016, Día Internacional de los Derechos Humanos, nos dimos cita un grupo de cubanos en el Salón Varela de la Ermita de la Caridad para celebrar la vida del Padre Miguel Ángel Loredo, sacerdote franciscano que sufrió represión y prisión en Cuba.

Julio Estorino miembro fundador de la Archicofradía de la Caridad junto a Germán Miret, presidente de la Fundación Varela organizaron y convocaron al evento.

En el panel de presentadores se encontraban el ex prisionero político Ángel De Fana, quien cumplió prisión en Isla de Pinos y La Habana con el Padre Loredo, explicó la relevancia de la labor evangélica de Loredo en el presidio plantado de fines de los años sesenta y los años setenta. Las misas que celebraban consagrando pedacitos de pan, muchas veces plantados, con sólo calzoncillos puestos; las huelgas de hambre, las presiones que sufrió Loredo provenientes de figuras de la misma iglesia para que abandonara la postura de plantado; el coro de villancicos que crearon para celebrar la Navidad en las celdas donde se encontraban hacinados; el ejemplo de amor y hermandad que tuvieron de Loredo en todo momento.

Por su parte Germán Miret compartió sus vivencias con Loredo en la arena internacional, cuando ya el Padre habiendo sido expulsado de Cuba, se dedicó a denunciar las violaciones a los derechos humanos dentro de la Isla en diferentes instancias internacionales.

A mi cargo estaba dar cierre al evento haciendo un resumen de las diferentes etapas de la vida de Loredo incluyendo su impacto en los jóvenes de la Parroquia de Santa Clara en Lawton de la cual fue el sacerdote los últimos años que vivió en Cuba después de ser encarcelado.

Janisset Rivero durante su presentación en la celebración de la vida del Padre Miguel Ángel Loredo.

Janisset Rivero durante su presentación en la celebración de la vida del Padre Miguel Ángel Loredo.

A continuación comparto el texto de mi presentación:

"Hoy Estamos aquí reunidos para recorder y celebrar la vida de un cubano singular y del cual se conoce poco fuera de este ámbito nuestro.

Mi invitación de hoy a ustedes es que salgamos al mundo a contar la historia del Padre Miguel Ángel Loredo.

Si queremos conocer a Loredo hay que entender su alma profundamente Cristiana e imbuida de la enseñanza franciscana. Porque Loredo era un hombre sensible al mundo, a la naturaleza, era un artista, un poeta. Seguramente que esa sensibilidad fue la que lo acercó a su vocación sacerdotal.

Gran animador de los jóvenes desde sus inicios como sacerdote en La Habana, la vida le tenia guardadas duras pruebas de la que él salió airoso, pues “donde había odio, llevó amor; y donde había desesperación llevó esperanza”.

De esa manera, y por una maniobra macabra del régimen de los Castro, fue encarcelado y cumplió casi 10 años en las cárceles castristas. No los pasó con trato especial, por ser el único sacerdote encarcelado que cumplió tantos años de prisión, los sufrió con sus hermanos de presidio, en calzoncillos, plantado, en huelgas de hambre. Recibió golpizas y maltratos como todos los otros prisioneros políticos y supo en esas adversas circunstancias y darse cuenta del Plan de Dios para él. Porque Dios lo había puesto allí para animar a sus hermanos, organizar a los católicos encarcelados, celebrar Misa y profundizar la fe como única forma de soportar aquellos años de infortunio

Julio Estorino miembro fundador de la Archicofradía de la Caridad

Julio Estorino miembro fundador de la Archicofradía de la Caridad


Comparto ahora con ustedes este poema dedicado a Julio Tang Texier, asesinado a bayonetazos en la Prisión de Isla de Pinos:

 

"A Julio Tang" (muerto a bayoneta Isla de Pinos) 

(Año 68)

 

Cerca del almendro

Sobre las hierbas altas

Chino

Donde el plafón de sangre

El manadero bravo de tu vida

Julio

Sobre las piedras vamos

A consagrar

Tu cuerpo

Vamos hacia la mina

Julio Tang

 

Al salir de prisión decide y pide permanecer en Cuba, volver al sacerdocio en la calle, y llega a la Parroquia de Santa Clara en Lawton. Allí vuelve Loredo a ganarse a los jóvenes. Aquellos jóvenes rebeldes, roqueros, confundidos, discriminados encuentran en la Iglesia un espacio libre de reunión que Loredo propicia con el deseo de que se sientan a salvo de lo que ocurre afuera, en las calles de la Isla comunista.

Esa huella de Loredo en esos jóvenes fue tan certera que del grupo salieron muchos comprometidos con la lucha por la libertad de Cuba, otros comprometidos con la Iglesia, incluso dos sacerdotes salieron de aquellos jóvenes que atraídos por Loredo comenzaron a conocer la esperanza de Cristo.

Él no los obligaba, tampoco los sermoneaba, sólo les daba el espacio y las charlas para que ellos mismos fueran abriendo mente y corazón.

Nunca les contó del presidio, de los sufrimientos que tuvo que enfrentar, de las tristezas de su alma franciscana. Eso sólo se lo contaba a Dios. En las propias palantas de San Francisco: “Oh Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido sino comprender, ser amado sino amar”.

Al ser desterrado de Cuba, Loredo sale con fuerza a denunciar el horror de ese sistema. Contra todas las presiones, incluyendo de la propia Iglesia, Loredo fue a la ONU, a la OEA, viajó extensamente denunciando las violaciones a los derechos humanos que él mismo presenció y sufrió. Su labor de denuncia fue extremadamente valiosa en momentos en los que el régimen veía crecer la denuncia del mundo y de los propios cubanos contra su sistema.

La última vez que vi a Loredo, no puedo olvidar su alegría. Estaba eufórico, lleno de esperanza sobre el futuro de Cuba. Lo había conocido personalmente en los años de activismo en la ONU, siempre me ayudó y me enseñó los caminos más efectivos en un ambiente hostil.

Hoy estamos celebrando una vida Hermosa, útil y fecunda.

En uno de sus poemas afirma:

“Soy un cura".

Los flashes cegadores lo afirmaban.

Las mangas amplias fueron hechas

para ocultar mis manos,

para llevar prendida de ellas

la causa suplicante de una indefensa gente.

Mi lógica es otra:

Soy un cura por eso dije raras palabras

sobre cada agente y sobre todo muro

Por eso las pesadas planchas de acero

lucían como el abierto sol y cielo.

No sé quién fue el que más rió en aquellos trances

lo cierto es que me condenaron.

Hay una luz muy fuerte en la vida de Loredo, una luz que lo guía siempre. Es el sentido de la justicia y el amor probado a Dios y al prójimo.

Aquí este poema a La Habana:

"La Habana"

Detrás de estas rejas,

detrás de estos muros,

al otro lado del mar

está mi Habana.

De espaldas al compás,

a la regla,

a la escuadra,

a los cálculos,

a todas las maduras medidas

Encima de los muchos muertos

muy por debajo de los bravos-bravos

Al lado de los justos

Con los pobres

de frente a todas las mentiras

De cara al sol

De terco

De impulsivo

De gratis

De verdad

De corazón

Estoy metido en esto

A lo que toque

Por el hombre

De por vida.

La vida del Padre Loredo no puede quedarse como una historia íntima de los que lo conocieron, debe ser un ejemplo para todos los cubanos.

A la Iglesia cubana, Loredo le dio una lección de fe y humildad.

A los presos polÍticos un testimonio de infinito amor.

A los jóvenes cubanos un legado de esperanza.


VIDEO:

TESTIMONIO DEL PADRE MIGUEL ÁNGEL LOREDO.  FRAGMENTO DEL DOCUMENTAL "NADIE ESCUCHABA" DE NÉSTOR ALMENDROS DE 1987.


ARTÍCULO ESCRITO POR JANISSET RIVERO.

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por Janisset Rivero

Janisset Rivero (Camagüey, 1969). Salió de Cuba exiliada y residió en Venezuela licenciándose en Comunicaciones y Publicidad por el Instituto Universitario de Nuevas Profesiones en Caracas, y más tarde en Español por la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en Miami. En el año 2003 termina sus estudios de maestría sobre literatura hispanoamericana en FIU. Es miembro fundador del Directorio Democrático Cubano. Ha representado al Directorio ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Además es coautora de los informes “Pasos a la libertad” (1997-2008) y “Situación de los derechos humanos en Cuba” (2003-Presente). Asimismo ayudó en la preparación del informe “La tortura en Cuba” (2007). Dirige el programa radial “Barrio adentro”. También es co-presentadora del programa radial “Valores humanos. Fue instrumental en la preparación y publicación de la novela “Una tumba sin nombre”, del escritor argentino Fernando Gril en el 2009. Y colaboró en la preparación de los poemarios de los prisioneros políticos cubanos Regis Iglesias Ramírez (2004) y Néstor Rodríguez Lobaina (2006); así como el libro testimonial del prisionero político cubano, Jorge Luis García Pérez “Antúnez” (2000). Trabajó como editora de la Revista Ideal. Fue organizadora de la peña de lectura e intercambio entre poetas “Poesía desobediente” (2013). Ha publicado poemas, ensayos y artículos en periódicos y revistas de Venezuela, Puerto Rico y Estados Unidos. Es autora de los poemarios publicados “Ausente” (Aduana Vieja, 2008) y “Testigos de la noche” (Editorial Ultramar, 2014).