"BIENVENIDO EL MENSAJERO" por Karime Bourzac.

Karime
 
Monseñor Pedro Meurice junto a SS. Juan Pablo II.

Monseñor Pedro Meurice junto a SS. Juan Pablo II.

El Papa Francisco es el tercer Pontífice que visitará Cuba en los últimos 17 años y en cada encuentro hemos visto crecer expectativas de apertura, sin embargo, el pueblo sigue excluído, la desinformación se enraíza, la sociedad civil es ignorada y los derechos humanos son violados.

En 1998, Mons. Pedro Meurice, pastor comprometido con su pueblo y la verdad, ante SS. Juan Pablo II, dio voz a un pueblo reprimido y marginado de los espacios públicos y dijo: 

“Mientras el pueblo sufra alguna injusticia o limitación, por pequeña que sea, la Iglesia debe hacer de esas necesidades y dolores de su pueblo un punto cardinal del contenido de sus relaciones con el Estado. De lo contrario, la Iglesia solo reclamaría lo que pudiera ser considerado como sus derechos institucionales o concernientes a su vida interna, pero, para los seguidores de Jesucristo, estas demandas nunca pueden estar separadas de los derechos de las gentes”.

La Santa Sede no faltó a la ocasión e hizo recomendaciones donde la apertura fue el centro, creando espacios de reflexión sobre la base:

“Que Cuba se abra al mundo, para que el mundo se abra a Cuba”, Juan Pablo II.

SS. Benedicto XVI en su visita a Cuba en 2012.

SS. Benedicto XVI en su visita a Cuba en 2012.

El ahora Papa Emérito Benedicto XVI visitó Cuba en marzo del 2012 y muy tibio y diplomático expreso:

"Luchen por construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre”.

SS Benedicto XVI en su visita no recibió a la disidencia cubana, pueblo de Dios, que hoy sigue siendo reprimido, maltratado, encarcelado y hasta asesinado por razones legitimas, como decir la verdad y reclamar sus derechos.

El gobierno de Cuba negocia con la Unión Europea, la dictadura restablece conversaciones con Estados Unidos y pretende reanudar relaciones diplomáticas, mientras los cubanos no tenemos derechos ni participación, no somos incluídos en la decisiones del futuro de nuestro país, ni en la formación de valores democráticos.

Este será el reencuentro de Cuba, con el Papa, que mira a los pobres, a los que están en la cárcel por disentir y a los que tienen demandas ciudadanas que no han sido reconocidas. S.S Francisco es el interlocutor que necesitamos para que Cuba verdaderamente se abra a los cubanos y respete el acceso a la educación de valores cívicos que nos pertenece.

El Papa podrá tocar con su mano las necesidades del pueblo, que son las de los seguidores de su Iglesia y ver mas allá de la propaganda castrista, que ha nublado la vista de Latinoamérica y del mundo, transformando lo verdadero en irreal y velará también que somos un pueblo valiente, trabajador y lleno de sueños con el anhelo de vivir en democracia y libertad.