"LA LIBERTAD Y EL COMPROMISO" por Manuel Robles Villamarín.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.
                                                                                                                                                                              Miguel de Cervantes

Así daba inicio a la charla que me pidieron los jóvenes de la Parroquia St. Raymond de la Arquidiócesis de Miami (Florida, USA) el pasado 2 de septiembre, cuyo tema era “La libertad de los hijos de Dios. Responder cristianamente a las inquietudes políticas y sociales que afectan nuestra realidad y la de los demás”.

Este grupo de jóvenes católicos fueron muy activos en la Pastoral Juvenil de Cuba y de otros países latinoamericanos. Ahora en Miami se continúan tomando la Fe en Cristo muy en serio y desean responder desde la Verdad y el Amor a todos los problemas que les afectan personalmente y también a los otros.

La charla inició con un análisis teológico de la Antigua Alianza que describe el Antiguo Testamento, o sea, la Alianza que Dios estableció con Su Pueblo, Israel, un Pacto de Amor infinito, y como toda la Sagrada Escritura recoge la experiencia de la libertad de los hijos de Dios.

La Antigua Alianza era todavía un contrato en el que el pueblo de Israeldebía comprometerse con signos y pruebas de fidelidad, era una Alianza sin condiciones. Por supuesto se fundaba ya en la GRATUIDAD TOTAL DE LA ELECCIÓN DE DIOS, de su misericordia por Israel, pero eso no era algo evidente para la consciencia del pueblo.

La Nueva Alianza en la Sangre de Cristo es gracia total, absoluta, sin condiciones, siempre abierta, siempre restablecida si el hombre rompe, si el hombre es infiel. Por ello, es universal, abierta a todos.

Ante el Amor de Dios al hombre no le queda más que aceptar Su gratuidad, que consentir a la gracia. No le queda más que dejarse justificar por la gracia, o sea por la fe que, como la del buen ladrón, confiesa que el Salvador es el Cristo y que nada en nosotros nos puede salvar sin ÉL. Solo nos queda el gesto supremo de nuestra libertad frente al don gratuito del Salvador, el gesto de decirle: Quédate con nosotros.

Luego hicimos alusión a unos de los tiempos fuertes de la liturgia católica, la Cuaresma, porque esta interpela nuestra libertad para incitarla a decir «SÍ», simplemente, pobremente, a la vida nueva que Dios no deja nunca de ofrecernos, de darnos, a pesar de nuestras resistencias.

Un punto importante de la charla fue caer en la cuenta de que nuestro culto, nuestra ascesis, nuestras ofrendas, nuestro compromiso en comunidad, no deben contradecir sino afirmar y profundizar la libertad filial de la que Cristo nos hace partícipes.  

En la gracia de la Redención operada por Cristo, YA NO es rompiendo nuestras cadenas que llegamos a ser libres, SINO que ES volviéndonos libres que rompemos nuestras cadenas. Pero uno llega a ser libre volviéndose hijo de Dios, en Jesús y por el Espíritu: “…los hijos son libres” (Mt 17, 26). Les compartía lo que esto significaba para el pueblo esclavo de Cuba, un pueblo que en su mayoría no quiere poner los medios para alcanzar la libertad que desea y necesita. En Cuba se respira inmovilísmo y relativismo. Justifican el miedo y en vez de ponerle el correcto nombre lo mal nombran: prudencia.

Algunos suelen decir que hay que quedarse en Cuba para transformar la realidad asfixiante en la que viven, correcto, pero quedarse para ser y hacer, ya que lo que sucede en Cuba es: algunos son pero no hacen, otros hacen pero no son, y el otro grupo es de los que no hacen ni son. El buen resultado lo tendrán los que son y hacen al mismo tiempo, al mismo nivel.

O swaldo Payá Sardiñas y  H arold Cepero.

Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero.

No dejé de emocionarme al mencionarles que dos cubanos que vivieron el ser y el hacer al mismo tiempo, al mismo nivel, fueron Oswaldo Paya y Harold Cepero. Ellos tenían una autoridad que movía montañas porque eran auténticos, se comprometieron y no cumplieron, pues el cumplimiento pega con: cumplo y miento.

Oswaldo y Harold respondieron cristianamente a las inquietudes políticas y sociales de Cuba, inquietaron las consciencias de muchos que más tarde se sumaron a la lucha, y como todo lo pusieron en las manos de Dios, con esa Base Sólida Oswaldo fundó el Movimiento Cristiano Liberación (MCL) hace 27 años y del que Harold fue e hizo su medio para luchar por los Derechos de todos los cubanos sin distinción.

Para Oswaldo y Harold quedaba muy claro que cuando es vivida o más bien recibida, acogida esta libertad, se vuelve TESTIMONIO, MISIÓN, CULTURA. Sabían que vivir en la libertad de los hijos de Dios es ante todo una relación atenta con la humanidad, con las personas, sus necesidades, su grito. Ellos fueron esperanza cierta para una sociedad de desdichados que solo esperan los unos de los otros una limosna para recibir el día a día, sin saber que se puede ir más lejos. Son paralíticos y ni siquiera piensan que se puede hacer un largo camino de vida y de felicidad.

La charla la concluía definiendo la libertad verdadera, la cual NO CONSISTE en poder elegir entre dos cosas. La libertad es la facultad que nos permite realizar lo que somos en profundidad (hijos de Dios). Libertad es aquello que nos permite realizar nuestra originalidad, única e irrepetible. La libertad desea, se orienta y pretende el bien, la unidad, lo bello y lo verdadero. Libertad y originalidad se realizan más allá de sí mismas.

Responder con libertad en cada momento es la mejor manera de conocer la felicidad. Pienso que para poder alcanzar la liberación hay que creer, vivir y buscar lo que Dios nos quiere dar y lograr que nuestra voluntad y la de Él coincidan. Para que esto ocurra hay que aprender a ver, escuchar, tocar como el Señor actúa en nosotros. Hay que disponer el corazón para el encuentro con la Liberación, salir de uno mismo, o sea, tener la capacidad de sentirse delante del Otro.

Después de proyectar el video de la gala de premiación 2014 de la organización española Hazte Oír, donde se le entregaba un premio póstumo a Oswaldo Payá, se concluyó la charla con una frase del P. Félix Varela, cuyo nombre el MCL también ha honrado a lo largo de su lucha libre por amor al pueblo de Cuba:

                                    "El temor es ridículo, y puede servir de arma a los enemigos de la libertad".
                                                                                                                                                                      Venerable P. Félix Varela

"HABLAR DE CAMBIOS ES SINONIMO DE INTEGRIDAD" por Manuel Robles Villamarín.

“… por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Miguel de Cervantes Saavedra

Oswaldo y Harold

El mes de julio siempre ha tenido mucha connotación para mí, no sé por qué, pero en el verano, específicamente en el séptimo mes del año, pasan situaciones en mi vida que me dejan una huella indeleble.  Uno de esos momentos fue el 22 de julio de 2012 cuando el régimen de Castro asesinó a mis amigos Oswaldo Payá y Harold Cepero.

Quizás algunos se puedan preguntar quiénes fueron ellos, para los que se hacen la interrogante: cubanos libres que por amor a Cuba y a su pueblo, estuvieron dispuestos a dar su vida para que el país fuera una nación donde se respetaran los Derechos, la dignidad de cada cubano sin distinción. Fueron dos hombres íntegros y por tal motivo, eran considerados grandes enemigos del “castrocomunismo”, pues su persona intachable, sus conciencias rectas, coraje, capacidad de liderazgo y lucha pacífica, llevarían paso a paso a la liberación anhelada y tan necesitada para los cubanos.

Los que luchamos por la libertad y la paz de Cuba, tenemos que plantearnos muy en serio vivir los valores que enaltecen y cuidan el ser. Hay una frase muy conocida del régimen: “… el que me haga sombra se va…”. A veces muchos del movimiento democrático cubano hacen pronunciamientos, tienen comportamientos que me cuestionan: ¿y estos con quiénes están…? Y es esa duda la que me aclara por qué el régimen no los “saca de circulación”, por qué los deja entrar y salir del país, por qué no le hacen una campaña de aniquilación como se la han hecho al Movimiento Cristiano Liberación (MCL). Pero este movimiento cívico – pacífico seguirá en pie, debido a que a lo largo de sus 27 años de lucha no ha buscado su propia gloria, sino lo que el pueblo quiere y necesita: los Derechos.

Actualmente se nota más la tendencia al populismo, al sobresalir, a la competencia política, a buscar la propia gloria. Es un hecho lamentable ya que estas actitudes también prolongan el poder del tirano. Debemos cuestionarnos desde la Verdad lo que hacemos, por qué lo hacemos y por quién lo hacemos. Debemos aprender a desarrollar la ética del cuidado, vivir una ética global, porque “si cambiamos al hombre cambiamos la sociedad, el derecho, las relaciones entre los pueblos. Es una renovación total”[i].

Oswaldo

Oswaldo y Harold me enseñaron con sus vidas que la mejor manera de producir los cambios es mediante la integridad. El íntegro no cantará “Donde Todo el Mundo Canta”, no podrá ser chantajeado, será seguido por hombres y mujeres de decoro, ayudará a que los demás se cuestionen, salgan de sí mismos. Una persona íntegra no traiciona, se perfecciona, se renueva, cautiva, inquieta, transforma.

Necesitamos hombres como Oswaldo y como Harold que fueron esperanza cierta para un pueblo herido, desordenado, devastado. Ellos lucharon para que no se enfrentara cubano contra cubano, hicieron que muchos se liberaran del miedo y se percataran que el cambio está en uno, en su lucha transparente por el bien común.

Hoy, muchos cubanos enfrentamos un terrible momento: cuando el régimen castrista estaba en una gran crisis, el presidente Obama, el Santo Padre Francisco, como otros, le dieron un voto a la impunidad, pasaron por encima del pueblo, olvidaron sus Derechos, han formado parte de un negocio sucio donde el único beneficiado es el régimen.

Tengo que hablar, pues no podemos permitir que el pecado de omisión de algunos destruya lo que hemos ido logrando, no podemos permitir que se siga ignorando a la oposición cubana, una oposición que no solo reside en Cuba, sino que está también en varios lugares  del mundo. Estamos a favor de las relaciones siempre y cuando estas favorezcan que Cuba sea un Estado de Derecho, pero no es el caso. Se ha negociado con el Diablo. Tengamos presente que “si tú partes para ir a un sitio, a miles de kilómetros, y llevas todos tus defectos y el hombre viejo, ¿de qué te sirve?...”[ii]

Basta de conformarse con migajas de privilegios que no producen los cambios sino que modifican el mal. La idea es tender a un bien mayor, el cual se va conquistando en el camino de la esperanza, y este camino para nuestro pueblo iniciará cuando tú y yo vivamos la integridad.

Hay otra frase del Cardenal F.X. Nguyen van Thuan que me recuerdan el legado de mis amigos Oswaldo Payá y Harold Cepero, esto fue lo que hicieron y por eso, lo ganaron todo:

“Tú estás dispuesto más bien a renunciar a la riqueza y a la posición social, a renunciar a la vida para salvaguardar tu honor y tu fe. No abandones nunca este comportamiento, porque eso significaría perderlo todo”[iii].

¡Muchas gracias Oswaldo y Harold! Brille para ustedes la Luz Perpetua. En su honor, continuaremos el camino de la esperanza.

 

 

Manuel Robles Villamarín es un activista político, Bachiller Tecnico-Medio en Informatica, cursó los primeros 3 años de Ingenieria en Telecomunicaciones y Electrónica. También estudió periodismo con estándares internacionales en la especialidad de noticias, se formó en planificación de proyectos, es profesor de Matemática y ha servido en la Iglesia Católica.


[i] EL CAMINO DE LA ESPERANZA; Cardenal F.X. Nguyen van Thuan (http://webcatolicodejavier.org/FrancoisXavierNguyenVanThuan.html)


[ii] EL CAMINO DE LA ESPERANZA; Cardenal F.X. Nguyen van Thuan (http://webcatolicodejavier.org/FrancoisXavierNguyenVanThuan.html)


[iii] EL CAMINO DE LA ESPERANZA; Cardenal F.X. Nguyen van Thuan (http://webcatolicodejavier.org/FrancoisXavierNguyenVanThuan.html)